Las capacidades del procesador y del chipset suelen definirlas la generación de la CPU (es decir, la 11ª, 12ᵃ generación, 13ᵃ generación…). La generación de la CPU puede afectar a las características compatibles, como las opciones de E/S, la conectividad de red y la compatibilidad con el hardware más moderno. Priorizar la generación más reciente de procesadores garantiza poder aprovechar todas las últimas características y compatibilidad de hardware en los sistemas.