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Cuándo y cómo cambiar la pasta térmica: Evita el sobrecalentamiento de tu procesador

Queralt Llobet Sellarès31 DE DICIEMBRE DE 2025
Persona reparando una placa base con un soldador.

¿Por qué es tan importante cambiar la pasta térmica del procesador a tiempo? La pasta térmica es clave para evitar el sobrecalentamiento de tu CPU. Si se degrada, la temperatura sube y el rendimiento baja. Descubre cuándo y cómo cambiarla para proteger tu equipo y alargar su vida útil.

Tu procesador está ahí, funcionando día tras día, sin que le prestes mayor atención. Pero esa pasta térmica que lo protege tiene fecha de caducidad. Un día te das cuenta: el ordenador va lento, el ventilador no para de sonar, y de repente… apagón. Tranquilo, no es el fin del mundo. Solo es señal de que toca cambiar la pasta térmica. Y sí, parece complicado, pero es más sencillo de lo que crees. En esta guía te explicamos cuándo hacerlo, cómo elegir la mejor opción y los pasos para aplicarla sin dramas.

Detecta cuándo tu pasta térmica te está pidiendo a gritos que la cambies

Tu CPU no te avisa con palabras, pero sí con señales. Aprende a escucharlas.

Esos síntomas que no puedes ignorar

  • El ordenador se apaga de repente, sin avisar.
  • Los juegos van a cámara lenta aunque hace un mes iban bien.
  • El ventilador suena como un helicóptero sin razón aparente.

Si te pasa alguno de estos, la pasta térmica está pidiendo cambio de urgencia.

Cada cuánto cambiarla: la regla de oro

  • En condiciones normales: cada uno o dos años.
  • Si eres de los que exigen al máximo (gaming, edición de vídeo, overclocking): cada año sin falta.
  • Si vives en un lugar caluroso o polvoriento: también cada año. Tu procesador te lo agradecerá.

Aprovecha la limpieza a fondo

Cuando hagas una limpieza completa del PC (que también es importante), es el momento perfecto para cambiar la pasta. Dos pájaros de un tiro.

Elegir la pasta térmica correcta: no todas son iguales

Aquí está el secreto: no necesitas la más cara, pero sí la que se adapte a lo que haces con tu ordenador.

Los tres tipos que necesitas conocer

Silicona: La básica. Fácil de aplicar, segura, pero no la más eficaz. Perfecta si tu PC es de oficina y no le exiges mucho.

Cerámica: El equilibrio perfecto. Mejor rendimiento que la silicona, no conduce electricidad (importante: más segura), y el precio es justo. Ideal para gaming y multimedia.

Metal (plata o aluminio): La potente. Alta conductividad térmica, pero aquí va lo importante: conduce electricidad. Si eres principiante, mejor evítala. Para overclocking y usuarios avanzados, es oro puro.

La conductividad térmica: ese número que importa

La conductividad se mide en W/mK (vatios por metro-kelvin). Cuanto más alto, mejor transmite el calor. Fácil.

PropiedadTipoConductividad (W/mK)Conduce electricidadPrecio aprox.Cuándo usarla

Silicona

0,8 – 3

No

Bajo

Oficina, uso tranquilo

Cerámica

3 – 8

No

Medio

Gaming, multimedia

Metal (plata)

8 – 13

Alto

Overclocking, máximo rendimiento

Conductiva vs no conductiva: la seguridad primero

Si no sabes lo que haces, elige una que no conduzca electricidad. Punto. Es como salir sin crema solar: mala idea. Las no conductivas te dan tranquilidad y funcionan de maravilla.

Reúne lo que necesitas antes de empezar

Como cuando cocinas algo importante: si tienes todo a mano, todo sale mejor.

Las herramientas imprescindibles

  • Un destornillador que encaje bien con el disipador (no improvises aquí).
  • Un paño de microfibra o bastoncillos de algodón.
  • Guantes, si no quieres dejar marcas de dedo en el procesador.

Productos de limpieza que funcionan

Alcohol isopropílico, mínimo 70%. Es lo que necesitas para limpiar sin dejar residuos. Punto.

Antes de tocar nada:

  • Apaga el ordenador y desconéctalo de la corriente.
  • Toca una parte metálica para descargar la electricidad estática (sí, es importante).
  • Ten la pasta nueva a mano.

Placa base con chips y circuitos electrónicos.

Aplicar la pasta térmica: paso a paso, sin estrés

Aquí viene lo importante. Hazlo bien y tu procesador te durará años. Hazlo mal y… bueno, mejor no pensar.

Preparación: limpia como si no hubiera mañana

  • Quita todos los restos de pasta antigua con alcohol isopropílico y el paño suave.
  • Deja secar bien. No tengas prisa aquí.

La cantidad justa: menos es más

Una gota pequeña, del tamaño de un grano de arroz. En serio. Si pones más, solo creas problemas. Si pones menos, no es grave. Si pones demasiada, eso sí es un drama.

Tres métodos para aplicarla (elige el tuyo)

PropiedadMétodoLo buenoLo maloCuándo usarlo

Gota/Grano arroz

Fácil, queda uniforme

Puede faltar en esquinas

La mayoría de usuarios

Línea

Bien para CPUs alargadas

Riesgo de pasarse

CPUs rectangulares

Extensión manual

Cobertura total

Puede quedar con burbujas

Si sabes lo que haces

Los errores que todos cometemos (y tú no)

  • Poner demasiada cantidad: es la tentación número uno. Resiste.
  • Tocar la pasta con los dedos: deja eso para los profesionales.
  • No limpiar bien lo viejo: sin limpiar bien, la nueva no funciona.

Cuidado con esto:

  • La pasta no puede tocar los pines ni los circuitos. Nada de salpicar.
  • Usa solo alcohol isopropílico para limpiar. No improvises con otros líquidos.
  • Coloca el disipador con cuidado, sin forzar.

Los pasos, uno a uno:

  1. Apaga y desconecta el equipo.
  2. Retira el disipador con el destornillador.
  3. Limpia la CPU y el disipador con alcohol isopropílico.
  4. Aplica la cantidad justa de pasta térmica (gota pequeña).
  5. Coloca el disipador de nuevo, asegúrate de que está bien sujeto.
  6. Monta el ordenador y comprueba las temperaturas.

Después de cambiarla: verifica que todo está correcto

No dejes nada al azar. Comprueba que has hecho un buen trabajo.

El disipador debe estar bien sujeto

No debería moverse ni un milímetro. Si se mueve, algo no está bien. Vuelve a ajustar.

Si lo desconectaste, conecta el ventilador de nuevo. Parece obvio, pero la prisa hace cosas raras.

Las temperaturas: el verdadero test

Este es el momento de la verdad. Enciende el ordenador y descarga un programa como HWMonitor para monitorizar temperaturas.

  • En reposo: 30–45 °C (si está más alta, algo no va bien).
  • En carga (jugando o trabajando): 60–80 °C (puede variar según el procesador, pero este rango es seguro).
  • Si las temperaturas son estables y dentro de estos rangos, ¡lo has clavado!

¿No te fías? ¿Te da cosa haber metido mano al procesador? Perfecto, para eso existen los técnicos. No hay vergüenza en dejar que lo haga un profesional.

Tu procesador merece un poco de cuidado

Cambiar la pasta térmica no es magia, es mantenimiento. Y es uno de esos gestos que alarga la vida de tu equipo de verdad. Hazlo cada uno o dos años, elige el compuesto que se adapte a tu forma de usar el PC, aplica con calma y verifica que todo funciona.

Para que no se te olvide nada:

  • Cada uno o dos años, o antes si usas el PC a tope.
  • Elige según tu uso: cerámica es segura y eficaz para la mayoría.
  • Poca cantidad, limpieza a fondo, sin prisa.
  • Verifica temperaturas después: son tu mejor indicador.

¿Necesitas pasta térmica, alcohol isopropílico o herramientas? En MediaMarkt, tanto en tienda como en la web, lo tienes todo. Y si prefieres que lo haga un profesional, también tenemos técnicos que saben de esto. ¡Que tu PC siempre esté fresquito!

Preguntas frecuentes

Especialista IT

Queralt Llobet Sellarès

Profesional especialista, redacción y revisión de contenidos y me especializo en el mundo del e-commerce, donde la tecnología y la electrónica cobran vida a través de las palabras.
Editor Senior - Especialista en tecnología y actualidad
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