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    Lámparas de infrarrojos

    (5 artículos)

    Lámpara de infrarrojos, ¿para qué sirve?

    Una lámpara de infrarrojos es un aparato simple y de bajo coste, muy efectivo para el dolor y las tensiones musculares. Consiste en una bombilla, que emite rayos infrarrojos cercanos y medios, que penetran unos 7 cm bajo la piel.

    Sin embargo, jamás combines su uso con aceites, cremas o lociones, debido a que estos elementos podría causar quemaduras.

    A la hora de comprar una lámpara de infrarrojos, debes tener en cuenta dos aspectos fundamentales: la potencia y el diámetro. Cuanta más potencia tenga la lámpara, más calor irradia. Una potencia media adecuado sería de 150W.

    En cuanto al diámetro, a mayor diámetro, mayor campo de actuación. Un diámetro de 120 cm debería ser suficiente.

    Entre los múltiples beneficios del calor infrarrojo destacan:

    • Relaja los músculos y calma el sistema nervioso

    • Acelera la curación de heridas y tejidos.

    • Estimula las células, liberando toxinas.

    • Mejora la circulación, inclusive en los tejidos más profundos del cuerpo.

    • Favorece la oxigenación e hidratación de los tejidos.

    • Ayuda a controlar microorganismos dañinos, como los que causan gripe o resfriados.

    También resulta útil si se usa para combatir el acné, las erupciones cutáneas y las infecciones de difícil acceso, como oídos o nariz. De ahí que pueda usarse en casos como:

    Infecciones: la lámpara de infrarrojos puede llegar a controlar infecciones resistentes a los antibióticos, como infecciones dentales, de oído, sinusitis, vaginales o de la vejiga, entre otras. Puedes irradiar calor durante 10 minutos hasta seis veces al día para conseguir mejoras.

    Dolor: el dolor de cuello, espalda, rodilla, codo u hombro responde muy favorablemente a los infrarrojos. El calor penetra en la piel, promoviendo la curación. No obstante, si tienes alguna lesión, no uses la lámpara durante las primeras 24 horas, ya que podría afectar a tu circulación.

    Hongos en las uñas: como la lámpara penetra en los tejidos, elimina el sobrecrecimiento de patógenos, que pueden volverse resistentes a los antibióticos y antifúngicos.

    Niños: en casos de que tu hijo sufra de irritabilidad, cólicos o estreñimiento, el calor infrarrojo puede resultar una buena terapia. Simplemente coloca la lámpara sobre su abdomen durante unos diez minutos, mientras esté tumbado. Eso sí: vigila no irradiar la luz cerca de la cabeza o los ojos. Como decíamos anteriormente, también puede ser útil para los adolescentes con acné o problemas de piel.

    Mascotas: los perros, gatos y otros animales domésticos pueden beneficiarse también de la luz infrarroja.

    Lámpara infrarrojos vs masajeador: ¿en qué se diferencian?

    Mucha gente confunde las lámparas de infrarrojos con los masajeadores con luz infrarroja. Y es que aunque pueden usarse con el mismo fin, son dos aparatos distintos. Su diferencia estriba en que la lámpara de infrarrojos simplemente da calor, mientras que el masajeador de infrarrojos combina calor y vibración.

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