La diferencia principal está en la intensidad del sistema de limpieza y en el tipo de suciedad que mejor resuelve cada uno.
La limpieza hidrolítica utiliza vapor para ablandar restos de grasa y suciedad ligera, por lo que resulta muy práctica para el mantenimiento frecuente y para quienes buscan una solución sencilla en el día a día.
La limpieza pirolítica, en cambio, va un paso más allá: trabaja a temperaturas muy altas para deshacer restos más incrustados y convertirlos en ceniza fácil de retirar. Si usas mucho el horno o quieres olvidarte más de la limpieza manual, puede compensar elegir un horno Whirlpool con este sistema.